- palabras más, palabras menos -

19 sept 2009

Era 16 de septiembre...

Ella no paraba de gritar. Sus gritos eran tan fuertes que cualquiera que hubiese estado cerca de ella se hubiera aturdido. Pero ÉL no. ÉL era inmutable. Nada lo tocaba, nada le hacía sentir algo dentro suyo, nada le producía compasión, culpa, dolor o amor. Nada le quitaba esa idea de la cabeza enferma y perversa que tenía. Ni la cara de esa joven, tan hermosa y angelical, de tan sólo 17 años, ni eso, lograba detenerlo. Y tenía esa puta capacidad de borrar de su mente todos esos gritos y esas imágenes, para cada noche poder apoyar la cabeza sobre la almohada. Las palabras "¿cómo pudieron?" dan vueltas en mi cabeza sin parar. Qué ganas de poderle decir que es un hijo de puta y que espero que la justicia por primera vez en esta ciudad, actúe y cumpla con su función. Es hora de que aparezcas querida justicia, te necesitamos.

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