- palabras más, palabras menos -

12 abr 2009

Había una vez una chica. Esa chica a veces se sentía rodeada de mucha oscuridad. A veces sentía que no pertenecía al Gigante Universo donde habitaba. Se sentía tan chiquitita entre tanta inmensidad. Los segundos, minutos, las horas y los días transcurrían sin que ella lograra valorarlos. Pronto iba a darse cuenta de cuánto perdía... Un día, una luz apareció. Esa luz le hizo sentir que todo se volvía un sueño, se sentía gigante, y cada segundo lo disfrutaba como si fuera el último. Esa luz la hizo crecer, le permitió reír, soñar, saltar y cantar. Esa luz le brindó sólo felicidad. Y aprendió a ser agradecida con el destino, que le había dado la suerte de encontrar esa luz en su camino. Esa luz tenía nombre y apellido, esa luz le cambió la vida. Y ella deseó, que a cada persona que alguna vez la oscuridad la atormentara, alguna luz se pudiera encender en su vida. Porque a ella le había sucedido, y desde ese momento, sólo pudo sonreír.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi amor... no te voy a decir nada mas que: en un rato pasa por mi flog y ya vas a ver... :P dame tiempo, jajaja, TE AMO.

Unknown dijo...

Me hiciste llorar, Celi!!!!!!!!!